sábado, 25 de septiembre de 2010

Vuelta a casa

Primero noto un dolor sordo en los oídos, después un sonido ronco como de tambores sordos que se acercaba. Tras tocarse la sién y notar algo húmedo y áspero comprendió que era su sangre y los sonidos no eran un peligro...eran sus latidos...seguía vivo. Lo segundo que noto fue una molestia en los ojos, la luz trataba de abrirse paso por la fuerza a través de sus pestañas...
Cuando consiguió normalizar su estado se incorporó y aspiró profundamente el aire del bosque...madreselvas, jaras y un olor lejano como de jazmines. Sí eran jazmines, que extraño encontrarlos entre tanta desolación. Una vez se puso en pie tambaleante, miró a su alrededor. Los pájaros cantaban ajenos a su dolor físico. Sus compañeros caídos ya no escucharían más cantos. Recogió su espada y salió al claro iluminado por el sol. Su ejército se reagrupaba. Ruido por todas partes, caballos relinchando, heridos, agonizantes, órdenes precipitadas, risas obscenas....habían vencido. Volvían a casa. A casa, ya era tiempo de recoger la primera cosecha del año. Los campos necesitaban más sus brazos que esta estúpida guerra. El hogar...y ella…No quería pensar en ella pero tenía que hacerlo, ¿cómo si no hubiera aguantado el invierno? Deseaba verla como en aquella canción de su aldea, con jazmines en el pelo, una sonrisa en el rostro, alzando su falda para correr por la colina verde, haciendo brotar las flores, ahuyentando el invierno...la muerte. Sí, sonrió al fin, era hora de volver a casa....

Alabanza de aldea

Mientras clavaba nuevamente la azada en el suelo se detuvo un instante, miró hacia el bosque cercano y notó una brisa suave que aspiró con fruición. Se acercaba la primavera, tras un tiempo arando y fertilizando brotaría la cosecha. Atrás dejó el ordenador, el trabajo, los amigos, la pena, la ciudad. Pronto anochecería y haría la cena. Su tierra era fértil, daría para vivir...Si fuera tan fácil hacer brotar nuevos recuerdos...


La caja china

Entonces comprendió que la vida era como una caja china, fácil de abrir pero complicada para recomponer las piezas. Tiró la caja al suelo, saltaron las piezas y tomó dos de ellas que unió en un ángulo extraño, las clavó en la pared y sonrió, luego quemó el resto y salió a pasear. Al volver quizá quemará también esas dos y comprará una caja nueva. La vida es hermosa.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Rapto

Desde el bosque me llegan sonidos inquietos, las hadas se revuelven nerviosas, preguntan, buscan, revolotean por doquier...yo sonrío mientras sentado en mi sofá miro hacia mi chiminea...sobre ella tengo una botella, dentro está la reina de las hadas que me mira intrigada mientras sus alas la mantienen en el aire...no sé si está llena o medio vacía pero...¿me beberé esta botella?

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