La función estaría lista pronto con todos sus personajes: la niña que lo sabía todo, el hombre que lo ignoraba por completo, el loco bufón saltarín, el rey destronado, el cortesano traidor y los revolucionarios de pacotilla y sus conjuras necias, las chicas risueñas por cualquier cosa, el pintor de corte que todo observaba pero nada revelaba en sus pinturas, la muchedumbre que se convertiría fácilmente en turba furiosa, los leñadores con sus hachas asesinas...
Sí todo estaba en orden, la orquesta sonaría y todos bailarían en el baile de locos que es el mundo, hasta que el momento cumbre de la obra una chica con una capucha roja se dirigiría a un lobo ajeno a todo y le diría con sonrisa lobuna ¿Danzarías junto a mí, mi pequeña fiera?
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