sábado, 25 de septiembre de 2010

La caja china

Entonces comprendió que la vida era como una caja china, fácil de abrir pero complicada para recomponer las piezas. Tiró la caja al suelo, saltaron las piezas y tomó dos de ellas que unió en un ángulo extraño, las clavó en la pared y sonrió, luego quemó el resto y salió a pasear. Al volver quizá quemará también esas dos y comprará una caja nueva. La vida es hermosa.


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