domingo, 3 de octubre de 2010

El mendigo


Mientras se envolvía en sus ropas deshechas miró hacia las murallas de la ciudad dormida, se alejó con rencor alzando el rostro con orgullo.Volvería y entonces el viento arrastraría sus palabras, ya no serían más de lamento y derrota, serían palabras de poder, arrancarían los goznes de los portones, separarían las piedras de las murallas que caerían con estrépito al río...ese día no habría perdón con los prisioneros,los enemigos dejarían de soñar...sobrevolaría la ciudad y su dragón saborearía el olor de los incendios, los gritos de los derrotados ya no podrían alcanzarle...

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