sábado, 25 de septiembre de 2010

Alabanza de aldea

Mientras clavaba nuevamente la azada en el suelo se detuvo un instante, miró hacia el bosque cercano y notó una brisa suave que aspiró con fruición. Se acercaba la primavera, tras un tiempo arando y fertilizando brotaría la cosecha. Atrás dejó el ordenador, el trabajo, los amigos, la pena, la ciudad. Pronto anochecería y haría la cena. Su tierra era fértil, daría para vivir...Si fuera tan fácil hacer brotar nuevos recuerdos...


1 comentario:

emilio dijo...

No esta nada mal tu blog.... a ver si lo adornamos un poco, que parece la machina jejeje. saludos don José